Asertividad, Efectividad y Felicidad

Los seres humanos por condición biológica tenemos prácticas naturales que nos ayudan a vivir; tres de ellas, quizás las más importantes son la respiración, la alimentación y la comunicación.

Un individuo respira aproximadamente 20 mil veces al día, un estudio realizado por  la Universidad Pompeu Fabra (UPF) ubicada en Barcelona España, reflejó que “somos una inmensa mayoría los que solo utilizamos el 30% de nuestra capacidad respiratoria”, y Alejandra Vidal en su libro Respiración consciente, explica: “El resultado de una mala respiración es la carencia de oxígeno que se traduce en estrés, ansiedad, dolores de cabeza, de espalda,  tensión muscular y falta de estabilidad”.

Si hablamos de la alimentación, un individuo come entre 2,5 y 3,5 kg de alimentos por día, según una encuesta publicada por www.medlia.es “un alto porcentaje de esta ingesta es de alimentos procesados y calorías densas, muy por encima de alimentos enteros, naturales y con alta carga de nutrientes”. La revista médica británica The Lancet, publicó un estudio que dice “una de cada cinco muertes en todo el mundo está causada por una mala alimentación. Las dietas poco saludables ya son responsables de más fallecimientos a escala global que el tabaco o que cualquier otro factor de riesgo.”

Al igual que la respiración y la alimentación, la comunicación es otra práctica natural que ayuda al ser humano, no solo a vivir sino a evolucionar, porque gracias al lenguaje, el hombre es un ser vivo con capacidad de razonar; pero a pesar de esta condición privilegiada, el 90% de la población mundial utiliza la comunicación motivado por la emocionalidad. El biólogo Chileno Humberto Maturana afirma que «Quizás los seres humanos somos los únicos seres racionales, pero tenemos un sustento emocional».

Al comunicar desde la emocionalidad, comunicamos desde el egoísmo, desde lo que el individuo cree debe ser el otro, sin tomarse el tiempo para pensar que el otro tiene capacidad individual para aceptar y rechazar; por eso las frustraciones cuando no conseguimos lo que queremos del otro. Una mala comunicación puede generar resentimientos, frustraciones, crear un mal ambiente, dañar la productividad e inclusive las relaciones.

Mucho se ha dicho que la mayoría de los problemas que actualmente afronta la sociedad se derivan de una mala comunicación, y a su vez siempre se nos ha enseñado que la “comunicación incluye al menos dos personas”, que de no saber resolver la comunicación interpersonal adecuadamente se pueden desatar las malas relaciones con el entorno, ya sean parejas, compañeros de trabajo, del club, del vecindario, etc.

Pero!!! ¿Qué pasa con la comunicación intrapersonal?

Todo nace desde lo individual: las ideas, las proyecciones, los sueños, los deseos, las intenciones; luego mediante el proceso de socialización es que el individuo se convierte en sujeto y a través de la  interacción con los demás materializa esas ideas, proyecciones, sueños, deseos e intenciones. ¿Pero qué pasa cuando todo nace en un individuo que no desarrolla una comunicación intrapersonal asertiva?

Muy difícilmente un individuo que no se conozca a sí mismo, que no domine sus debilidades o maneje su fuerza, que viva sumergido en las enfermedades físicas y psicológicas que producen una mala respiración, mala alimentación y mala comunicación,  puede establecer procesos exitosos de socialización y por ende lograr los objetivos personales y grupales.

El éxito de cualquier órgano o estructura organizativa va en concordancia en la armonía del engranaje que lo conforma. Todo debe estar alineado para que los procesos de evolución se consoliden.

En estos tiempos tan convulsionados y de cambios constantes, las organizaciones que logren desarrollar una comunicación asertiva en cada uno de sus integrantes (individuos), que se sientan y se reconozcan a sí mismo, alcanzarán la efectividad de los procesos organizacionales, y con la consolidación de los resultados positivos disfrutar la felicidad que produce el éxito.

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