La Inteligencia Artificial o lo Artificial de la Inteligencia

Sin duda que el éxito de las Organizaciones se basa en la planificación y la quirúrgica articulación del capital humano, de frente al cumplimiento de los objetivos. Complementando lo escrito en el artículo anterior, relacionado al ecosistema disruptivo que caracteriza a Venezuela, hay que ver con mucho detenimiento las características y capacidades de nuestros colaboradores para responder asertivamente a exigencias importantes y con muy poco tiempo de maniobra.


En una conversación por mensajes directos de Instagram, con una persona que considero un mentor en la comunicación organizacional, debatíamos sobre lo complejo de la toma de decisiones por el exceso de información. Allí comenté: “en otrora la gente desconfiaba de sí misma por falta de conocimiento (acceso limitado a la información), ahora desconfían de sí misma porque están saturadas de información y cuesta construir los conocimientos.”


Un dato que nos puede servir de guía para comprender a lo que estamos expuestos, nos lo da la firma de software en la nube DOMO. En el informe que ellos publican anualmente refieren que “hay 40 veces más bytes de datos que estrellas hay en el universo observable”. En una oportunidad Martin Hilbert, gurú de la Big Data, manifestó que “un ciudadano de 8 años de nacido ya había estado expuesto a la misa cantidad de información que un ciudadano de 80 años”.


Ante esta realidad, según el estudio de DOMO el 88% de los directivos a nivel mundial, considera la inversión en Big Data e Inteligencia Artificial como una necesidad prioritaria.


Las altas gerencias se debaten en cuál es la mejor inversión tecnológica para su Organización y como esa adecuación puede ir de la mano con la capacidad humana para dar respuestas. El mercado venezolano con sus características particulares es más consumidor que productor y esto se refleja en las gerencias; las Organizaciones deben dar respuestas a sus necesidades al ritmo de los mercados, en un momento donde la buena ejecución se convierte en un reto mayor que la formulación de una buena estrategia.


En un artículo titulado La estrategia y su ejecución en mercados disruptivos los autores Luis Huete y Carlos Escario afirman que “Para muchos equipos directivos, la buena ejecución es un desafío aun mayor que la formulación de una buena estrategia.”, lo que nos lleva a tener un capital humano altamente capacitado para aprovechar las cada vez menos oportunidades.


Capital humano, Capacitación y Tecnología son los pilares fundamentales para que las Organizaciones logren sus metas. El desarrollo de una articulación entre los requerimientos, las necesidades, la ejecución y los resultados positivos, será posible en la medida en que se teja una buena red comunicacional que permita y enseñe al personal a mantener el enfoque sobre lo que realmente interesa y cuando se encuentre en uso de las herramientas tecnológicas pueda tener la confianza para producir resultados positivos y asertivos.


Dios no le da cacho aburro…


Este famoso dicho popular nos deja ver que los burros no están aptos para portar cachos, por eso solo los tienen las vacas y los toros. Si hacemos un símil empresarial, muchas Organizaciones que pudieran ser consideradas “burros” deben buscar sus cachos y volverse aptas en el uso de los mismos, al menos que quieran firmar su sentencia de muerte. El Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital de España presentó un informe titulado Uso de la inteligencia artificial y big data en las empresas españolas, y estiman que “para el 2030 en la Unión Europea el 75% de las empresas hayan adoptado servicios de computación en la nube, macrodatos e inteligencia artificial”.


Estos cachos modernos que necesitan las empresas, las Organizaciones venezolanas pueden adoptarlos sin mayores complejos ni temores. Gracias a la confianza que nos han dado varias Organizaciones nacionales para implementar el Método COA (Método de Comunicación para Organizaciones Asertivas), hemos percibido el éxito que se puede lograr siempre y cuando se teja la red comunicacional adecuada para cada necesidad.


¿Qué debemos hacer?


Primero que nada, debemos educar a nuestros colaboradores para que no vean a la tecnología como su suplente. En el mercado venezolano hay mucho desconocimiento sobre el verdadero uso de las tecnologías en los procesos organizacionales.


Las nuevas tecnologías son herramientas que permitirán ganar tiempo y dedicarse a lo estratégico y operativo, dedicarnos a una buena ejecución mientras la tecnología se encarga de la automatización de los procesos rutinarios, fortalecer los sistemas de gestión y procesar la gran cantidad de datos ayudando a minimizar el porcentaje de error humano.


Lo segundo es desarrollar una estructura financiera que permita la adecuación tecnológica de la Organización. No es lo mismo costo que gasto, recordemos que siempre debemos asumir los gastos para no enfrentarnos a los costos.


La capacitación viene hacer esa tercera consideración que siempre debe estar constante en nuestra Cultura Organizativa. El verdadero proceso de automatización y adecuación tecnológica de una empresa, comienza con su capital humano y no con los equipos como la mayoría imagina.


Y algo que no podemos dejar de lado es el desarrollo que tenemos que conseguir en la Organización con relación a la capacidad de enfoque. Definamos y tengamos claro quiénes somos y qué queremos alcanzar, lograr definir si somos Organizaciones Generalistas o por el contrario Especialistas; esto nos permitirá manejar bien nuestros recursos y esculpir al público que debemos atender, logrando un plan de ruta que nos cuidará y no permitirá que sucumbamos en esa sobre producción de contenido que nos hace inseguro en la toma de decisiones.

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